Exdirector de Google asegura que los agentes de IA son la vía para hacer dinero

Por Juan Pablo Ojeda

Eric Schmidt, el ejecutivo que encabezó Google durante su etapa de mayor expansión, volvió a ser tendencia por una frase breve y contundente sobre inteligencia artificial. Un video de 27 segundos, publicado el 4 de noviembre de 2026 en X por la cuenta @kyr0stack, lo muestra recomendando fundar una empresa de agentes de IA como la forma más sencilla de generar riqueza.

La cita literal, en inglés, es la siguiente: «If you really want to make money, it’s actually easy, found an agentic AI company, I mean build an agent to do something. If you build a better agent than anyone else, you can probably…». En español: si de verdad se quiere ganar dinero, es fácil, hay que fundar una empresa de IA agéntica, construir un agente que haga algo; y si se construye un agente mejor que el de cualquier otro, probablemente se pueda… El fragmento concluye sin terminar la idea. Al cierre de esta nota, la publicación sumaba más de 62 mil reproducciones.

La grabación no indica en qué evento se realizó ni su fecha original. Por ello, es pertinente contrastarla con lo que Schmidt ha declarado en registros verificables.

Uno de los más conocidos es su intervención en un curso de la Universidad de Stanford en 2024, dedicado a la era de la inteligencia artificial. De acuerdo con la transcripción de esa sesión, Schmidt afirmó que en el corto plazo se verían ventanas de contexto muy amplias, agentes y capacidades de «texto a acción», y que cuando esas tecnologías se entregaran a escala tendrían un impacto mundial que, a su juicio, nadie entiende todavía.

¿Qué significa todo esto para un lector que apenas se familiariza con el tema? Un agente de inteligencia artificial es un sistema al que se le encarga una tarea completa, no solo una respuesta. Si a un chatbot se le pregunta cómo organizar un viaje, ofrecerá sugerencias. A un agente se le puede pedir que compare opciones, revise disponibilidad y prepare un itinerario. Para hacerlo, el agente combina un modelo de lenguaje con herramientas digitales y una especie de memoria de trabajo que le permite seguir el hilo de varios pasos.

En Stanford, Schmidt lo explicó con sencillez: un agente es algo que realiza una tarea. También describió el concepto de «texto a acción» como la posibilidad de que una instrucción en lenguaje común se convierta en comandos que una computadora ejecuta. Y planteó la imagen de que cada persona pueda contar con su propio programador digital.

La apuesta económica que subyace al clip se sostiene en un argumento: los modelos base ya existen y están disponibles, por lo que la oportunidad está en aplicarlos con excelencia a tareas específicas. En el video, Schmidt aclara que no habla de empresas que diseñen agentes en general, sino de construir uno que resuelva algo puntual. La competencia, en su planteamiento, la ganará el mejor.

Schmidt no es ajeno a ese mercado. En la misma charla universitaria comentó que había invertido en varias compañías que buscan hacer más productivos a los programadores, cuya productividad, según su estimación, al menos se duplicará. Esa doble condición de analista e inversionista es un elemento relevante para valorar sus declaraciones.

Especialistas en tecnología suelen subrayar que el entusiasmo debe acompañarse de prudencia. Los agentes pueden cometer errores, actuar con información equivocada o exponer datos sensibles si no se configuran correctamente. Además, el costo de operar estos sistemas y la competencia con grandes corporaciones tecnológicas hacen que el camino esté lejos de ser tan sencillo como sugiere la frase.

En el contexto mexicano, la discusión llega en un momento en que empresas de todos los tamaños exploran la automatización. Desde la atención a clientes hasta la contabilidad, los agentes podrían absorber tareas repetitivas, aunque su adopción plantea también preguntas sobre empleo, capacitación y regulación.

El video de Schmidt, más que una receta infalible, es un reflejo de hacia dónde mira la industria: sistemas que ya no solo conversan, sino que trabajan. El tiempo dirá cuántos de quienes sigan su consejo logran construir ese agente mejor que todos los demás.

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